RICARDO LÓPEZ MÁRQUEZ

Mi nombre es Ricardo López Márquez, soy chef ejecutivo del Grupo Nuevo Almacén en Toledo. Mi pasión por la cocina surgió cuando tenía 12-13 años. Cocinaba en casa por ayudar a mis padres ya que trabajaban los dos y a partir de ahí empezó a despertar el gusanillo por esta profesión. Decidí entonces estudiar cocina en la Universidad Laboral de Toledo. Cuando terminé los estudios, empecé a trabajar en restaurantes con diferentes tipos de cocina y de puntos diferentes de España para continuar con mi formación. Madrid, Bilbao, Marbella… Han sido lugares en los que he aprendido mucho. El cocinero más influyente en mi carrera a sido Juan Pablo Felipe, aprendí con él todo, la disciplina, dedicación, técnica, trato del producto, gestión de equipos, etc.
También soy bastante autodicacta, me gusta estar al día con las últimas tendencias gastronómicas en el mundo.

Con todos estos ingredientes, le he dado forma a mi manera de cocinar. Me gustan mucho los sabores del mundo, utilizar ingredientes de otros países, ser muy sincero con lo que hago. Me gusta que mis equipos se involucren y crean en lo que hacemos, pasarlo bien con lo que hacemos. Tengo suerte de contar con buena gente, también en la sala capitaneada por Angel López, es importante tener alguien que defienda tus ideas delante del cliente. La buena actitud se refleja en lo que hacemos todos.

Tambíen están siendo muy importantes en mi carrera Pedro, Jordi y Yolanda. Son los responsables de este Grupo Nuevo Almacén y sin su confianza no podría hacer todo esto. Ellos ponen todos los medios a mi alcance para poder hacer todo esto.
Y por último y más importante de todo, el apoyo de mi mujer y mis hijos ha sido clave, sin ellos no habría llegado hasta aquí.

TAPA:
Denominamos nuestra oferta gastronómica como «Cocina Viajera». Nos encanta poder fusionar ingredientes y recetas de todo el mundo. Hemos traído una tapa que llamamos «Callos Asia-Toledo», que define muy bien nuestra manera de trabajar. Los callos no son un plato exclusivo de Toledo pero si una de las tapas más clásicas de nuestras tabernas.

Hacemos una gyoza con los callos y compango, la servimos con su salsa que elaboramos como un curry japonés, con fruta, verduras, curry, chocolate. Le añadimos también kimchi y siracha.

Terminamos con unos garbanzos fritos y filamentos de Chile.